19 ago. 2012

Entre la cortesía y los buenos modales

Cuando leo a Groucho Marx “Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.” Me sonrío por la gran verdad que encierra. Vemos una persona bien vestida y presuponemos que es un caballero cortes y educado…hasta que abre la boca, y arde Troya, sin embargo,  un chaval con pinta grunge o moderno extremo, lo calificamos como golfo redomado. En una sociedad convencional y tradicional, tratamos de aparecer atentos y amable con los demás. Antiguamente, en Roma las personas al darse las manos se apretaban hasta el codo, su objetivo era  asegurarse, que no iba a coger la espada y atacarlo.  Cuando los caballeros se quitaban el sombrero y mostraban el rostro saludando, el mensaje subliminar que transmitían es “ hola! Soy amigo y vengo en son de paz”. Porque cuando se bajaban la visera o el sombrero  significaba: “saca la espada que estoy listo para combatir” .Las mujeres no usaban espadas sino dagas, que solían esconder entre sus pechos, por lo cual debían hacer una reverencia y agacharse, así demostrar que estaban desarmadas. Es paradójico que lo que consideramos buenos modales, tenga su origen en las forma de demostrar que nuestras intenciones son nobles, y sin pretensión de ocasionar ningún perjuicio. A mi me gusta pensar, que una persona con buenos modales, incluye el ser comedido, atento, considerado, y sobre todo, odio aquel, que por manifestarse sincero, raye en la grosería…escudándose en su espontaneidad y en su necesidad patente de hablar con libertad…..”Me limitas”, “no me dejas ser yo”…”he de medir mis palabras…”.Perdona, le diría yo, con una boca “empresta” como decimos en Málaga, tu lo que eres un prepotente y un desconsiderado, no una persona sincera y espontanea. Y termino con una frase de Jean de la Bruyere: “La cortesía es conducirse de modo que los demás queden satisfechos de nosotros y de ellos mismos.”

@Cristina Marley

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