8 feb. 2013

El carnaval

Como decía la gran Celia Cruz--" No hay que llorar que la vida es un carnaval, que es mas bello vivir cantando"-

El carnaval es una celebración muy popular que tiene lugar justo antes de la cuaresma cristiana, varía  que  cambia de fecha  en función de la luna llena.

La historia cuenta como los primeros en celebrar una fiesta similar, con las premisas básicas de "vale todo" fueron los sumerios y los egipcios.( Ya me hubiese gustado haber vivido en esa época, porque la astrología viene también de ellos. ) Después los romanos, griegos y de ahí fue extendiéndose a Europa y siendo los navegantes españoles y portugueses, quienes los extendieron por América. En sus primeras celebraciones cantaban, danzaban, se disfrazaban y se ponían máscaras. Encendían hogueras y bailaban en torno a ella, los romanos se la dedicaban a Baco el dios del vino… el desmadre estaba asegurado. En Grecia, el sacerdote aparecía conduciendo un barco con cuerdas "carrus navalis" pronunciado  car-navalis por los romanos. Donde la costumbre de la máscara arraigó más fue en Italia concretamente en Venecia, donde los nobles se disfrazaban para mezclarse con el pueblo y disfrutar sin diferencia de edad, sexo y clase social de una forma un tanto libertina y desenfrenada  de romances y amoríos aunque  también se daban reyertas y conspiraciones.

La costumbre de tirar confetis surgió por casualidad en una imprenta de Paris cuando un obrero por error perforó unos papeles de colores y los “circulitos se los dio a sus hijos para jugar y gusto muchísimo y no sólo a los niños.

Aquí en España  tras varias censuras y prohibiciones no se retomó su celebración   hasta 1949, donde los andaluces volvimos a retomar las fiestas con  humor e ironía en canciones donde se reflejaba los acontecimientos mas controvertidos del momento actual. Hay concursos musicales, (chirigotas y comparsas), desfiles, concursos de disfraces donde como casi siempre los que más disfrutan son los pequeños de la casa pero si somos sinceros y nos atrevemos a quitarnos nuestra censura e inhibición, toda fiesta en la que uno participa disfrazado, donde el miedo al ridículo no existe y el reírse abiertamente unos de otros, es lo mas habitual, puede ayudarnos a relajarnos, a no ser tan estructurados y rígidos, a no pensar en el que dirán que tanto nos paraliza, en esta fiesta el “raro” es quien no va disfrazado. Yo nunca he participado en una fiesta de carnaval, hastar que,fui a un pueblecito de Málaga, , y me fascinó ver como todo el pueblo participaba, el alcalde, la mujer, la abuela octogenaria……pero yo no me disfracé, y me sentí rara…..ayer cobro para mí mucho sentido ese refrán que dice” donde fueres haz lo que vieres”…..
@CristinaMarley