Cristina Marley | Astrología, Tarot, Limpiezas Energéticas, Decretos y Desarrollo Personal

30 ago 2026

Dos eclipses y dos formas de ejercer el poder

 


«Quien quiera ser obedecido debe saber mandar.»
— Nicolás Maquiavelo

Agosto de 2026 nos ha dejado dos eclipses y, como suele ocurrir, no ha faltado quien haya corrido a ponerles fecha a las elecciones, a las dimisiones y, ya puestos, casi a la mudanza de la Moncloa.

Yo iría un poco más despacio.

Porque un eclipse no viene con el BOE debajo del brazo.

Activa una carta, pone determinados asuntos bajo el foco y mueve aquello que ya estaba en marcha. Luego hay que mirar qué toca, dónde lo toca y con qué cuenta cada uno para responder.

Y ahí es donde las cartas de Pedro y Feijóo empiezan a contar dos historias bastante diferentes.

Feijóo: primero hay que demostrar la aptitud

El eclipse solar del 12 de agosto cayó prácticamente sobre su Ascendente.

No estamos hablando de un tránsito escondido en una esquina de la carta. Está tocando al propio Feijóo ejerciendo de Feijóo: cómo se presenta, cómo responde y cómo ocupa su lugar como líder.

Y el grado sabiano de su Ascendente nos deja una palabra que parece escogida con bastante mala leche:

APTITUD.

No dice que vaya a caer.

Tampoco que vaya a triunfar.

Dice que tiene examen.

Y una cosa es hacer oposición, señalar lo que hacen mal los demás y explicar lo estupendamente que lo harías tú. Otra bastante distinta es que llegue el momento en que el cielo pregunte:

Muy bien. ¿Y tú sabes hacerlo?

El eclipse del 12 pone al hombre bajo el foco.

El del 28 empieza a preguntar con qué cuenta ese hombre.

Porque aquí entra la casa XI

La XI no es simplemente la casa de «los amigos», «los grupos» o incluso «el partido».

Si la Casa X representa profesión, posición y proyección pública, la XI es la segunda de la X: los recursos que obtenemos a través de esa posición.

Y para un político eso es oro.

Apoyos, contactos, alianzas, estructura, personas con las que cuenta, capacidad de movilización… En definitiva, con qué mimbres tiene que hacer el cesto.

La XI de Feijóo está regida por Mercurio.

Y ahí la cosa se pone interesante.

Ese Mercurio recibe la oposición de Neptuno/OBLIGACIÓN, mientras Urano/INDEPENDENCIA encuentra una vía mucho más fluida hacia él.

En castellano:

hay algo ante lo que Feijóo tendrá que responder, pero no está escrito que todos aquellos con los que cuenta quieran responder exactamente como él.

Y esto puede ser bastante más incómodo que tener enfrente a Pedro.

Porque al adversario lo ves venir.

El problema es cuando tienes que mirar también hacia los lados.

Urano está, además, recorriendo su Casa X: autoridad, posición y proyección pública.

¿Significa esto que Feijóo cae?

No.

Y no pienso matar astrológicamente a nadie para conseguir un titular.

Lo que sí veo es una prueba bastante puñetera para cualquier líder: necesitar tus recursos políticos justo cuando algunos de esos recursos pueden descubrir que también tienen criterio, intereses y piernas propias.

Si consigue ordenar su espacio, fijar una posición y mantener autoridad, habrá superado la prueba de APTITUD.

Si no, puede continuar siendo presidente del PP y terminar el proceso con menos poder efectivo.

Y eso, aunque no haya dimisión ni funeral político, también es perder.

Pedro: aquí la película es otra

El eclipse del 28 activa su Casa XI.

Y aquí es donde a mí no me salen las cuentas de esa fórmula rápida:

eclipse en XI = se terminan los apoyos = elecciones anticipadas.

Demasiado fácil.

Si la XI contiene los recursos derivados de su posición pública, lo que el eclipse puede hacer es mover precisamente esos recursos.

Unos pueden desaparecer. Otros llegar. Algunas alianzas transformarse. Puede cambiar personas, apoyos, estrategias o incluso descubrir que aquello que parecía imprescindible ya no lo es.

Por tanto, antes de mandar a Pedro a elecciones habrá que seguir mirando la carta.

Y cuando seguimos mirando aparece Plutón.

Ahí cambia bastante la historia.

Plutón está alcanzando prácticamente de manera partil el Nodo Norte de Pedro y activando además la zona de su Medio Cielo.

Y esto ya son palabras mayores.

Porque volvemos precisamente a la X: posición, trayectoria, función y proyección pública.

Mientras el eclipse mueve los recursos de su posición, Plutón está transformando profundamente la propia posición y la dirección hacia la que se encamina.

Y no, transformación no significa necesariamente pérdida.

A veces Plutón quita.

Otras veces obliga a cambiar de piel porque la anterior ya no sirve para seguir ejerciendo el poder de la misma manera.

Por eso aquí veo bastante más una reconfiguración del poder que un simple final.

¿Remodelación ministerial? Puede ser.

¿Cambio de alianzas? También.

¿Nuevos apoyos o pérdida de algunos antiguos? Perfectamente.

¿Elecciones anticipadas? Pueden ocurrir, naturalmente, pero yo no las sacaría de este eclipse con unas pinzas y una bola de cristal.

Entonces, ¿quién sale mejor parado?

Ésta sí es la pregunta.

Porque ninguno de los dos está precisamente bajo un cielo de tumbona y mojito.

Los dos tienen movimiento.

Pero no tienen el mismo problema.

Feijóo viene de un eclipse sobre su Ascendente que pregunta por su APTITUD y entra en otro que remueve los recursos con los que sostiene su posición.

Tiene que demostrar que sabe dirigir y que todavía dispone de aquello que necesita para hacerlo.

Pedro tiene activados esos recursos mientras Plutón trabaja sobre su Nodo Norte y la zona del Medio Cielo.

A él la pregunta parece otra:

¿Qué tienes que transformar para seguir avanzando?

Y eso cambia bastante mi balanza.

Si hoy tuviera que inclinarla exclusivamente desde las cartas, veo más posibilidades de que Pedro termine este proceso reforzado que Feijóo.

No porque a Pedro vaya a salirle todo bien.

Ni porque conserve necesariamente las mismas personas, los mismos apoyos o la misma estrategia.

Puede fortalecerse precisamente porque cambie cosas.

Feijóo tiene otro riesgo: que nadie tenga que quitarle el cargo para descubrir que dispone de menos autoridad real o menos recursos políticos efectivos de los que tenía antes.

Al primer eclipse podríamos imaginarlo preguntándole:

—¿Tienes aptitud para liderar?

Y al segundo:

—Estupendo. ¿Y con quién cuentas?

A Pedro parece formularle una pregunta distinta:

—¿Hasta dónde estás dispuesto a transformar tu manera de ejercer el poder para conservar capacidad de acción?

De momento yo no veo un final.

Veo una reordenación del tablero.

Y la política tiene esa costumbre tan poco elegante de recordarnos que no siempre gana quien hace más ruido.

A veces gana simplemente quien, cuando termina la partida, todavía tiene piezas que mover.

Cristina Marley · 2026
CristinaMarley.es